1 Samuel 2:12

 

12 Los hijos de Elí eran hombres impíos, y no tenían conocimiento de Jehová.

13 Y era costumbre de los sacerdotes con el pueblo, que cuando alguno ofrecía sacrificio, venía el criado del sacerdote mientras se cocía la carne, trayendo en su mano un garfio de tres dientes,

14 y lo metía en el perol, en la olla, en el caldero o en la marmita; y todo lo que sacaba el garfio, el sacerdote lo tomaba para sí. De esta manera hacían con todo israelita que venía a Silo.

15 Asimismo, antes de quemar la grosura, venía el criado del sacerdote, y decía al que sacrificaba: Da carne que asar para el sacerdote; porque no tomará de ti carne cocida, sino cruda.

16 Y si el hombre le respondía: Quemen la grosura primero, y después toma tanto como quieras; él respondía: No, sino dámela ahora mismo; de otra manera yo la tomaré por la fuerza.

17 Era, pues, muy grande delante de Jehová el pecado de los jóvenes; porque los hombres menospreciaban las ofrendas de Jehová. …

22 Pero Elí era muy viejo; y oía de todo lo que sus hijos hacían con todo Israel, y cómo dormían con las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo de reunión.

23 Y les dijo: ¿Por qué hacéis cosas semejantes? Porque yo oigo de todo este pueblo vuestros malos procederes.

24 No, hijos míos, porque no es buena fama la que yo oigo; pues hacéis pecar al pueblo de Jehová.

25 Si pecare el hombre contra el hombre, los jueces le juzgarán; mas si alguno pecare contra Jehová, ¿quién rogará por él? Pero ellos no oyeron la voz de su padre, porque Jehová había resuelto hacerlos morir.
 


Sin duda es una historia muy clara, el escritor nos revela con transparencia la situación que un padre esta atravesando con sus hijos; robo, adulterio, mentira y más, pero también nos revela la responsabilidad para educar y corregir. 
Muchas veces como padres creemos que nuestros hijos son los seres más honestos, fieles y respetuosos que han pisado esta tierra, justificamos sus errores y pecados ante las personas creyendo que no pasa nada, pero olvidamos lo que Dios exige de nosotros.


27 Y vino un varón de Dios a Elí, y le dijo: Así ha dicho Jehová: ¿No me manifesté yo claramente a la casa de tu padre, cuando estaban en Egipto en casa de Faraón?
28 Y yo le escogí por mi sacerdote entre todas las tribus de Israel, para que ofreciese sobre mi altar, y quemase incienso, y llevase efod delante de mí; y di a la casa de tu padre todas las ofrendas de los hijos de Israel.
29 ¿Por qué habéis hollado mis sacrificios y mis ofrendas, que yo mandé ofrecer en el tabernáculo; y has honrado a tus hijos más que a mí, ¿engordándoos de lo principal de todas las ofrendas de mi pueblo Israel?
30 Por tanto, Jehová el Dios de Israel dice: Yo había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí perpetuamente; mas ahora ha dicho Jehová: Nunca yo tal haga, porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco.
31 He aquí, vienen días en que cortaré tu brazo y el brazo de la casa de tu padre, de modo que no haya anciano en tu casa.
El resultado de no corregir a nuestros hijos es fatal. Dios no dotó de una conciencia, la cual nos indica constantemente cuando hacemos mal, a los que le hemos conocido, su Espíritu nos redarguye con el propósito que nos arrepintamos si estamos en pecado o huir de la tentación para no caer. Simplemente no hay excusa para pecar por ignorancia y permitir que nuestra familia viva en pecado.


La historia nos revela que, a diferencia de las personas, Dios no pasa por alto el pecado y su juicio es real y justo.


1 Samuel 3:13
13 Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a Dios, y él no los ha estorbado.
14 Por tanto, yo he jurado a la casa de Elí que la iniquidad de la casa de Elí no será expiada jamás, ni con sacrificios ni con ofrendas.


El llamado del Señor para nosotros como padres es enseñar a nuestros hijos sobre su carácter, su justicia, su santidad, su ley, la gracia y su amor siendo pequeños, pero incluso cuando nuestros hijos sean adultos debemos “estorbarles” para hacer el mal.
Te animo querida lectora a cuidar de tu familia y corregirla mientras hay oportunidad.

Estorbando a nuestros hijos.png

Quiero compartir una historia que sucedió hace mucho tiempo pero que se repite constantemente en la actualidad, esta historia nos revela aspectos importantes que como padres tenemos en responsabilidad sobre nuestros hijos, sobre nuestra familia.
Esta historia se encuentra localizada en el primer libro de Samuel, acompáñame en esta lectura a continuación:

 

 

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